Taller infantil de animación a la lectura
“…una palabra dicha impensadamente, lanzada en la mente de quien nos escucha, produce ondas de superficie y de profundidad, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, involucrando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños, en un movimiento que afecta a la experiencia y la memoria, a la fantasía y al inconsciente...”
Gianni Rodari. Gramática de la Fantasía. Argos Vergara: Barcelona, 1983.
CAPITANA DEL BARCO Valia Percik TRIPULANTES Niños de 7 a 11 años de edad. Matrícula máxima: 20 personas.
Durante cuatro días consecutivos, el barco viajará a cuatro países imaginarios, uno cada día:
En cada uno de
estos países han ocurrido historias que merecen ser evocadas y que están
escondidas cada una en un libro. Los niños podrán crear sus propios finales de aventura y compartirlos con otros viajeros. DURACIÓN
NECESIDADES TÉCNICAS APORTADAS POR QUIEN CONTRATA
NECESIDADES TÉCNICAS APORTADAS POR NOSOTROS
DESARROLLO DE CADA DÍA
PARA QUÉ
La animación a la lectura es una incitación a leer, es adentrar al niño en una aventura en la que él mismo se convierte en protagonista, a partir de la identificación con los personajes de ficción. La animación a la lectura consiste, pues, en acercar el libro al niño de una forma creativa, lúdica y placentera. Para Gianni Rodari los cuentos son la materia prima para los primeros coloquios entre madre e hijo. Sus palabras tienen un peso y una fuerza inigualables porque ayudan a su fantasía a construir sólidas estructuras y a reforzar su capacidad imaginativa. Los cuentos abren al niño un amplio abanico de posibilidades que exceden su mundo cotidiano, en variedad de temas, situaciones, ambientes y personajes. A partir del cuento el niño conoce la bondad de unos, las difíciles vidas de otros, el miedo y las diferentes formas de superarlo, los diversos modos de vida según las épocas y las culturas, y cómo se pueden ver las cosas a través de otros ojos. Para Bruno Bettelheim, lo que tienen de positivo muchos cuentos es que plantean una serie de situaciones problemáticas que el héroe o protagonista de la historia –con el que el niño tiende a identificarse- acabará solucionando. Por todo esto, el cuento es -de por sí- un disparador de la motivación y, paralelamente, el mejor puente hacia el disfrute de la lectura.
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